MARCAS Y EVENTOS. UN FLECHAZO

El vínculo entre marcas y eventos, casi siempre, ha ido de la mano. Hoy en día la relación es cada vez más sólida.

Es evidente que toda marca necesita repercusión, por eso actualmente los eventos se han alineado convirtiéndose en otro gran aliado como medio de difusión. Cualquier acontecimiento o presentación, requiere procedimientos de organización cada vez más sofisticados, bajo una producción basada en el estudio objetivo del alcance de este y en el propio marketing del evento.

Antes de existir las redes sociales, cualquier grupo de amigos decidido en organizar alguna fiesta, un cotillón en fin de año o un encuentro deportivo, con la intención de sacar un dinero extra o por pura pasión, recurría normalmente a similares estrategias de comunicación. Lo primero que se ideaba era en un nombre original, lo siguiente, donde pegarían los carteles, o con cuantos prescriptores iban a contar, para conseguir a su público objetivo. Si era un éxito, inmediatamente se animaban en realizar una segunda edición para el siguiente año. Es entonces cuando ese nombre original pasaba a ser en un sello o una firma para sus seguidores. El éxito de esa segunda edición contaba entonces con un marketing natural, basado sobre todo en las anécdotas de los que asistieron a la primera cita, y también en las nuevas prestaciones que ofrecería ese segundo encuentro y los venideros, si todo iba bien.

En este acto social, que doy como ejemplo, vemos cómo nace una pequeña marca a través de un evento. Más de un festival o edición deportiva se ha iniciado de esta peculiar forma. Sin embargo, también puede cambiar el orden de los factores, cuando la firma, o marca, produce el evento como medio para perpetuarse. De una manera o de otra, la relación entre marcas y eventos es una relación de y para toda la vida.

Sin embargo, no podemos olvidar lo más importante. Un buen brief, su desarrollo y una buena campaña son esenciales para cualquier activación, pero sin duda, en especial para los eventos de marcas, nada de lo anterior servirá sin una propuesta de comunicación eficiente, capaz de llegar a su meta.

En gran medida, el matrimonio entre marca y evento obtendrán el mayor de los éxitos a través de un buen plan de comunicación. Pocos irán a esa boda si no les llega la invitación. Y no sólo será buena para el acontecimiento en sí, también para su trascendencia. Digitalizar un evento de marca lo mantendrá vivo durante mucho tiempo, como un amor para toda la vida, de ahí la eficacia de los eventos híbridos, pero eso lo dejo para post.