Bodas Diferentes

Más de una pareja de novios ha idealizado su enlace huyendo de lo convencional, aunque la gran mayoría acaba encarrilándose en lo tradicional, por motivos muy evidentes.
En toda celebración de una boda siempre tendemos a la misma estructura: coctel de la recepción, llegada de los novios, cheers, lunch, corte de la tarta, apertura del baile, barra libre, dj o grupo para mover el esqueleto y más tarde, algo más de comer para que el cuerpo aguante. Sin embargo, existen fórmulas donde una buena combinación de partidas junto con una buena dosis de imaginación puede convertir la fiesta en mucho más.
Lo más importante de todo, a la hora de estipular la celebración, es procurar que a los novios no se les pase la fiesta en la nube, bien por los nervios de que todo vaya como una seda o bien porque hayan recurrido a algo tan diferente que estén tan pendiente de cada escena y de la reacción de sus invitados, que ello no les permita disfrutar de ese gran día, por no sentirse partícipes.
Para ello lo mejor siempre es disponer de un wedding planner que se preocupe de la organización, y si además se quiere huir de lo tradicional pues dejarse aconsejar por profesionales, que den forma a sus caprichos, sin que estos se vayan de madre y queden fuera de lugar.
El éxito de una buena celebración es la fluidez en su organización, sea tradicional o no. No cabe duda de que un buen catering y una buena decoración será el mayor acierto, imprescindible. A partir de ahí los condimentos pueden añadirse al gusto.
En cierta ocasión unos novios me lo pusieron difícil. Querían una primera celebración íntima, una comida sólo con sus familiares y más cercanos, en total unos treinta invitados. Pero tampoco querían dejar atrás a otros compromisos, 140 invitados más. Para ello realicé el evento matrimonial en dos partes como si se tratara de dos fiestas en una sola celebración. Elaboramos una primera sesión con un almuerzo íntimo, donde los asistentes fueron convocados con su correspondiente invitación. Para el resto de los compromisos elaboramos otra invitación donde los citábamos en una gran fiesta sobre las 6 de la tarde, donde habría música, sorpresas, performance y buffet libre. A la fiesta la llamamos El Gran Baile. Allí finalmente se congregó a todos, tantos los de la comida inicial como a todos los compromisos. El resumen fue una gran fiesta, donde los novios pudieron de primera hora atender a sus familiares con toda la tranquilidad del mundo, y después disfrutar de una gran fiesta donde divertirse con todos sus amigos. Comieron, bebieron y bailaron hasta altas horas de la madrugada. Todo un éxito.
En definitiva, todo es posible si el maquillaje es el adecuado. Una boda diferente puede ser un acierto siempre y cuando exista un equilibrio entre organización e invitados.

 

Mario Ojeda Sierra

Event Design en Great & Garbo